Perder cabello no es solo una preocupación de la adultez. Cada vez más jóvenes entre los 18 y 30 años consultan por una caída capilar excesiva que afecta su imagen, seguridad y autoestima.
La buena noticia es que detectarla a tiempo marca la diferencia y permite frenar su avance con tratamientos médicos efectivos.
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